Los patrones del Deportivo Pereira

Por Danilo Gómez Herrera - Asociado Acord Risaralda

Dep Pereira 1994. De pie: Ricardo Ciciliano - Carlos Meza - Alejandro Peláez Vieira- Ember Valencia - Darío Aguirre - Yesid Trujillo. Inclinados: Diego Sanclemente - Oscar Díaz- Danobis Muñoz - Nelson Gómez Ospina - Rubén Darío Hernández- Foto: Archivo Libro Gol del Pereira.


Pinceladas. El emblema deportivo de la ciudad y su historia con ocasión de los 158 años de Pereira. El equipo “Matecaña” por dentro.


El 7 es el número patrón. Y no me estoy refiriendo a algún famoso puntero derecho. Aunque el Deportivo Pereira los ha tenido muchos y muy buenos en distintas épocas. En esta nota me quiero referir al camino transitado por el equipo “Matecaña” a través de su historia, donde el siete aparece siempre en escena. Han transcurrido siete años desde que en 2014 se inició el proceso de liquidación. Siete décadas, y algunos años más, tiene de haber sido creado el equipo rojiamarillo.


Entre otras cosas el onceno amado de los pereiranos ha estado muy ligado en varias etapas a

temas de la justicia. Por ejemplo: fue fundado por un uniformado en el Comando de la Policía en 1944, y en los últimos años ha dependido de un juzgado en el proceso de liquidación.


Pero esto de los juzgados parece una costumbre porque debido al cúmulo de demandas en diferentes períodos, sus directivos han tenido que desfilar por aquellos despachos atendiendo audiencias producto de incumplimientos económicos con sus empleados.


Y volviendo al “número patrón” en el historial del equipo de la Perla del Otún, en una época lejana cuando lo administraba el municipio de Pereira, su junta directiva era integrada por 7 liberales y 7 conservadores. En aquel tiempo los futbolistas hacían fila frente a la tesorería municipal para reclamar su salario que no siempre era cumplido. En otras palabras, las 7 plagas le han caído al equipo en su larga y sufrida historia, como para seguir con el bendito número.


Deportivo Pereira surgió por iniciativa del capitán de la policía Guillermo Gaviria Londoño quien buscaba una solución ante los brotes de violencia que se producían entre los hinchas de dos equipos aficionados de la Villa de Cañarte. Era evidente que Otún y Vidriocol movían el fervor popular entre dos sectores de la ciudad, pero alterando el orden público cuando jugaban sus partidos los domingos, quiero decir, en el séptimo día.


De esta manera Luis Carlos Marulanda, quien fue futbolista y cofundador del Deportivo Pereira, relató el susto que vivió por allá en 1944… “Eran las 7 de la noche del día 12 de febrero, yo estaba tranquilo en mi casa cuando llegó un policía y me dijo que el capitán Gaviria me requería en el comando. Ahí tuve tremendo susto y le dije a mi Papá que no había tenido ningún problema como para ser llevado a ese lugar.


Mi padre me dijo que fuera tranquilo porque el que nada debe nada teme. Lo cierto es que llegamos al comando de la policía y ya estaban allí los también futbolistas Gabriel Cardona y Juan Posada, lo que aumentó mi incertidumbre. En todo caso el capitán Guillermo Gaviria me tranquilizó cuando indicó que nos había citado para unir a los equipos Otún y Vidriocol, y de esa manera crear al Deportivo Pereira, para acabar con tantas rencillas entre las barras después de los partidos”, manifestó Luis Carlos Marulanda.


El corajudo defensor del equipo Vidriocol en el relato hecho a quien escribe estas líneas, recordó que seguramente aquella reunión en el comando con los uniformados tenía su fundamento, y es que hacía pocos días se había presentado en la cancha una trifulca de grandes proporciones y terminó con algunos fanáticos en la enfermería y otros tras las rejas… “Todos estaban en acaloradas discusiones e insultos por cosas del partido que había terminado, entonces salieron a relucir barberas, cuchillas de zapatería; otro sacó un destornillador, otro un cuchillo, un machete, y se armó la pelea como de costumbre, eso parecía la hora llegada”. Remató Marulanda.


Los otros patrones


¿Quiénes han manejado al Deportivo Pereira a través de su historia? En un comienzo el equipo era administrado por juntas cívicas que sacaban carteles para promocionar rifas y eventos sociales para tener algún dinero. En 1960 arribaron Miro Malca y Santiago Cabal firmando como particulares un contrato con el municipio. Estos caballeros montaron muy buenos equipos, y con César López Fretes como técnico, allá en el “estadio Mora Mora”. Luego la institución volvió a manos oficiales.


Después, en 1979, llegaron otros particulares pereiranos liderados por Joe Arenas quienes estuvieron hasta 1981. En 1982 Deportivo Pereira no fue ajeno al boom de los dineros calientes, o capital emergente que llamaban. La divisa pereirana fue adquirida por Octavio Piedrahíta un “mecenas” que trajo dinero a montones.


Se armó un equipazo y Pereira fue líder muchas fechas torneo. 1982 fue el año de la opulencia pero no alcanzó para el título. En lo personal me pareció mejor la campaña del modesto Deportivo Pereira de 1974 que jugaba de maravilla y que le faltó poco para lograr un cupo a la Libertadores. Ya en1983 todo volvió al estado de caos habitual. “El tío rico” que había llegado cargado de dólares dejó al Pereira como juguete viejo, adquirió al Atlético Nacional y el cuadro matecaña fue desmantelado. Siguió el viacrucis con diferentes administraciones, se creó Corpereira y todo quedó en un proyecto. Entonces en 1990 asumieron el control empresarios pereiranos de Ferroclub. Un día en medio de una discusión decidieron repartirse los pases de los jugadores a la suerte en una bolsita.


Todo terminó mal y llegó el primer descenso en 1997 en manos de Corpereira, una entidad con dirigentes sin experiencia y sin jugadores. De esa junta cívica recuerdo a Augusto Ramírez y Óscar Castaño.


Guerra psicológica, veto y censura:

Hernán Mejía Campuzano Y Danilo Gómez


Transcurría el año de 1984 y yo laboraba en RCN Pereira. Hernán Mejía Campuzano era el presidente del equipo “Matecaña”. Fueron más de 20 años haciendo su tarea, desde secretario hasta presidente. Ha quedado en la historia como el dirigente más importante del Deportivo Pereira.


Los hechos: el citado directivo era un hombre con poder en lo deportivo y social, y el joven

periodista Danilo Gómez Herrera se atrevió a criticarlo.


En un programa radial lo cuestioné porque había impedido que la Liga de fútbol organizara los preliminares en el estadio. Señalé que era un vulgar chantaje, como retaliación contra Orlando Restrepo Vásquez, el presidente de la entidad aficionada, quien no le firmaba las transferencias de jugadores juveniles integrados al equipo profesional porque el Pereira no le pagaba a la Liga el 1% de las taquillas como lo establecía la Federación colombiana de fútbol.


¡Ahí ardió Roma! Estalló de la ira don Hernán y me prohibió el ingreso a las oficinas del equipo para averiguar las noticias. Y cero entrevistas. No existían los celulares y menos el internet. Entonces el periodismo era presencial en el sitio de los hechos.


Vetado y censurado me las arreglaba para buscar las noticias. Eso sí, podía ingresar los domingos al estadio para las transmisiones. ¿Y mi trabajo de reportería en el camerino? a 9,15, como se dice en el fútbol. Dos técnicos extranjeros del Pereira en esa época también me vetaron. ¿Solidaridad con el patrón?


El periodista británico George Orwell dejó la siguiente frase para la posteridad…”Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Lo demás, son relaciones públicas”.


En mi ímpetu juvenil pensé que la situación no pasaría a mayores. Estaba equivocado. Por el contrario, la situación empeoró. El cronista arreció las críticas y el dirigente contragolpeó con furia.


El hecho es que los juzgados se convirtieron en mi fuente predilecta. Resulta que allí había noticias del Deportivo Pereira ya que sufría demandas de jugadores y otros acreedores, y esas informaciones me llegaban de inmediato.


Hubo quejas del Pereira ante RCN, y luego cuando pasé a Caracol en 1985 la situación no cambió. En esa ocasión la estrategia del directivo fue pedir mi cabeza. Entonces escribió al gerente de Caracol anunciando que mientras Danilo Gómez trabajara allí no se suministraban informaciones.


La respuesta de Alberto Ángel Arango fue enérgica en respaldo para el periodista. Una decisión que siempre valoré. (Carta adjunta)


En medio de esa acalorada disputa nadie propició un acercamiento. En 1985 estando en Medellín realizando entrevistas en el hotel donde se alojaba el Pereira, recibí una amenaza muy fuerte por parte del dirigente. El hecho lo denuncié en la radio, pero no ante la justicia: “Qué hacés aquí hp… Si seguís jodiendo te voy a mandar a los de la moto”, me gritó furioso don Hernán. El dueño del Pereira en ese momento, Germán García, lo abrazó, y le dijo…”Hernán, vámonos, dejá tranquilo a Danilo”. En ese momento los jugadores que entrevistaba quedaron asombrados. Y yo, con un susto ni el berraco.


La pipa de la paz: finalizando el año de 1986 cuando se hacían las reuniones para el Suramericano de fútbol juvenil de 1987 en Pereira, en medio de un coctel, fui abordado por Hernán Mejía Campuzano en tono conciliador, quien me dijo: “Danilo, ya estoy muy viejo, y usted no es un niño. Lo invito a terminar con esta pelea”. Le respondí a Don Hernán que simplemente hacía mi trabajo, y que no tenía problema en reactivar la relación profesional.


Sonó el chin de las copas…y al calor de una champaña nos dimos la mano. Sin testigos, sin intermediarios. Entre los dos se puso fin a ese episodio. Y ambos estábamos sobrios. A partir de ese día toda revista o libro que publicara la Conmebol, don Hernán me lo hacía llegar con su firma y alguna dedicatoria. Y por supuesto regresaron las entrevistas, y yo, seguía en Caracol.


La anécdota: en abril de 1997 jugaban Paraguay y Colombia por la eliminatoria a Francia 98. Estando en Asunción me proponía realizar unos reportajes con los exfutbolistas que habían militado en el Deportivo Pereira. En el hotel donde se alojaba la Selección Colombia me abordó Hernán Mejía Campuzano y me dijo: “Nicolás Leoz el presidente de la Conmebol nos llamó a los dirigentes colombianos a una cena privada en su casa, y usted es mi invitado Danilo”. Luego de agradecerle ese noble gesto le comenté a don Hernán el compromiso que tenía esa noche ahí en Asunción con Gaona, Gómez, Rolón, Sossa, Pangrazio, Vega, Del Puerto, Paniagua y Rivarola, para unos reportajes. Relato este detalle para mostrar esa faceta cálida de Mejía Campuzano, quien falleció en Pereira el 6 de marzo de 2019.


Don Hernán, ¡descanse en paz viejo querido!

A pesar de lo ocurrido siempre lo recuerdo con gratitud porque eso me llevó a ser investigador, a buscar la noticia, y también a madurar como cronista. Es lo que se llama experiencia adquirida.


C O R P E R E I R A:

Deportivo Pereira 2001. De pie: Libardo Carvajal - Felipe Benalcázar - Gonzaga Pérez- Andrés Ocampo - Arnol Palacios. Inclinados: Osvaldo Otero - Rafael Castillo - Hugo Sánchez - Jorge Alzate - Hernán Cardona. Foto archivo: Libro Gol del Pereira


La creación de Corpereira en 1986 por parte del dirigente pereirano Carlos Arturo Mejía parecía el camino de la salvación. Era el sueño de consolidar un verdadero club con los escenarios de la Corporación deportiva Centenario y con emisión de acciones. Este empresario fue asesinado en 1987, tras dirigir con rotundo éxito el Suramericano de fútbol juvenil en Pereira. Conservo la fotografía donde aparecen Carlos Arturo Mejía con su pequeño hijo, el padre Valencia y “Chila” en el coliseo menor, firmando el acta de creación de Corpereira.


Pinceladas de la historia


El equipo matecaña es un sobreviviente en el fútbol colombiano. La falta de recursos económicos lo llevó a desaparecer de la Dimayor en 1954 y 1955, por aquello del pacto de Lima cuando los futbolistas extranjeros debían regresar a sus países. La nómina del Pereira era integrada por paraguayos. Reapareció en 1956 gracias a la gestión de Don Isaac Gómez Murillo. Este señor cívico sí era un mecenas de verdad.


Ganar un clásico regional o un partido ante los equipos grandes le permite al hincha alimentar la ilusión, pero todo queda ahí. A pesar de las buenas campañas realizadas en diferentes épocas, el título en primera división siempre ha sido esquivo. En 1989 un mediocre árbitro convalidó un gol contra el Pereira en Bogotá frente al Santa Fe cuando el balón estaba a 5 metros de la línea de gol en el momento en que fue rechazado por Heberth González. Eso solo le pasa al Pereira.


Deportivo Pereira fue el primer equipo en Colombia que entró en un proceso de liquidación en el cual ha estado sumergido durante estos últimos 7 años. Como no se realizó la subasta anunciada, entonces hubo venta directa. Ahora comienza una nueva etapa con el popular Sócrates Valencia, reconocido dirigente del fútbol aficionado en Pereira. Se espera que con él haya una nueva filosofía en la administración del equipo.


Ojalá sea fructífera su tarea para lograr por fin un título, tan esquivo en siete décadas de paciente espera. La hincada “Matecaña” sueña con mejores resultados con los nuevos patrones del Deportivo Pereira.

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