¿Y el Fútbol aficionado qué?


Desde hace varias semanas se viene anunciando, especulando y hasta saturando por las redes y noticieros la bendita noticia de cuál será la fecha de reapertura del fútbol profesional en Colombia.   Sin lugar a dudas el rentado profesional se roba el show, y se dice de todo. Que el presidente de la Dimayor-Jorge Enrique Vélez es un “polítiquero” colocado por Vargas Lleras y que nada tiene que hacer ahí, que no fue capaz volver rentable el canal Win Sports, que no cumplió con el proyecto de los 60mil millones de pesos que prometió a los clubes en cien días, y que en cualquier momento le harán golpe de estado y lo bajarán del cargo. Mientras que el fútbol aficionado que siempre ha sido la cantera del profesional, que tiene más de cinco mil clubes en todo Colombia, que alimenta las respectivas selecciones departamentales de las 34 Ligas, que mueve la economía de los árbitros aficionados en los “cuasi-ochocientos” torneos que pitan al mes. Este fútbol aficionado incluso alimenta el ejercicio básico de muchos “gomosos” que se juegan la recocha de cada semana, alimenta la economía de las cachas sintéticas, además que le otorga el pan de cada día a centenares de  entrenadores de escuelas deportivas…y todavía nada de nada. Volviendo a la tradicional y afamada División del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor) recientemente se gastó en una asamblea once horas virtuales con sus 36 presidentes de la 1ª y la 1B, peleando más que decidiendo por la aprobación de los estados financieros; finalmente arrojó como resultado que se tendrá que hacer otra reunión extraordinaria-asamblea aproximadamente en dos semanas, para decidir lo más importante a saber: Cuándo arrancará la Liga Betplay; cómo se jugarán los dos torneos del año; cómo se jugará la Copa Colombia; la Primera B; si habrá fútbol femenino…y lo más importante en esta pandemia…quién les practicará a los futbolistas las publicitadas pruebas del Covic 19 ??.  Lo anterior en razón que se rechazó el negocio con una firma canadiense que lo haría de forma colectiva, y se decidió que cada equipo escoge su laboratorio. Esta noticia que le pone los pelos de punta a Mindeportes, no cayó para nada bien, bajo el entendido que muchos clubes no muy organizados sobre todo de la 1B, por abaratar costos quien sabe a quién podrían contratar para las citadas pruebas, no cumpliendo a cabalidad con la bioseguridad.  Pero bueno dejemos el fútbol profesional ahí, como el objetivo es escribir sobre la dificultad del balompié aficionado volvamos a la génesis de este problema. Recientemente se reunieron virtualmente los actores del fútbol aficionado en Risaralda; esto es; entrenadores, árbitros, profesionales del deporte, académicos de la Universidad Tecnológica. Quiero expresar que al conversatorio yo fui invitado como presidente de Acord Risaralda y esta fue la conclusión:  El fútbol aficionado hace parte de los deportes en conjunto, y por consiguiente se tiene que someter a las disposiciones de la pluralidad de Decreto Presidenciales, entre ellos el 632 de 2020, el cual en su art. 4 indica que serán las respectivas Secretarías de Deporte Municipal y Departamental, las responsables de la reapertura de las selecciones departamentales de cualquier deporte.  En el caso del fútbol aficionado, por lo menos para Risaralda la prioridad la tiene la Liga de Fútbol en cabeza de Arpidio Escobar como presidente, el dirigente si desea agilizar los entrenamientos en las canchas, necesariamente debe presentar a la Secretaría de Deportes y la de Salud de Pereira un protocolo de bioseguridad, elaborada por la División del Fútbol Aficionado (Difutbol). Situación bien complicada, ya que Difutbol no es un organismo deportivo y tampoco tiene Reconocimiento Deportivo, es decir, será la Federación de Fútbol Colombiana (Fedefutbol), la encargada de presentarlo a Mindeportes, así lo señaló el Ministerio. ¿Dónde está el problema? Que el eterno presidente de Difutbol (Alvaro Gonsález Alzate) y el  de Fedefutbol (Ramón Jesurum), ante los continuos contrapunteos deportivos y económicos “no se pueden ni ver”,  y además toda la atención como ya se dijo la acapara el rentado del fútbol profesional. Así las cosas por el momento sólo reanudaron las prácticas deportivas en sus escenarios con el protocolo establecido en la Resolución 991 de 2020, algunos deportes como arquería, atletismo, actividades sub y acuáticas, ciclismo, patinaje, levantamiento de pesas, tiro deportivo, triatlón y tenis. Cabe resaltar que la UTP, está haciendo pruebas piloto bajo la figura de laboratorios deportivos que contempla la norma, con deportes colectivos como voleibol, fútbol natación, y deportes aventura.   Conclusión, en el fútbol aficionado todavía no se avizora su regreso a las múltiples canchas de grama y las sintéticas, perjudicando centenares de practicantes, profesores de escuelas de formación y los árbitros, estos últimos que han estado en un completo abandono y no gozan de un vocero oficial.  A los jueces se les recomendó que se agruparan con los demás colectivos o asociaciones de otras disciplinas y hagan todo lo posible para que sean incluidos dentro del Sistema Nacional del Deporte.  La verdad, tal vez a final de año y eso que dependiendo de la evolución del virus,  se podrán volver a utilizar las canchas masivamente y volver a ver los partidos de barriada.

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