Vicente Pinillo, el génesis del voleibol risaraldense




El entrenador de voleibol, Vicente Pinillo dedicó más de 50 años a trabajar por el desarrollo de esta disciplina en el país, especialmente en el departamento de Risaralda. El pasado 19 y 20 de marzo la Liga Risaraldense de Voleibol realizó un torneo nacional con su nombre en homenaje a todos sus años de trabajo.


“Me han reconocido muy bien todo lo que hice, desde el punto de vista personal fue muy agradable este torneo, es muy bueno que le reconozcan a uno y le hagan sentir que llegó a ser alguien y le aportó a la vida de otros. Para mí es muy gratificante el reconocimiento de los muchachos que han pasado por mis manos y son profesionales y le sirven al país”, manifestó entusiasmado por el torneo.


Desde 1975, a sus 20 años de edad, fue el entrenador de la Liga de Risaralda, y a pesar de que se retiró hace 4 años, aún mantiene al tanto de lo que sucede allí y trata de hacer todos los aportes que estén a su alcance para el desarrollo deportivo de la Liga, de hecho, el año antepasado estuvo ayudándole a la profesora Ximena Castaño con el equipo femenino infantil, que salió Campeón Nacional. “He vivido enteramente del voleibol. Tuve mi matrimonio, crié a mis hijos, todos jugaron voleibol. Y toda mi vida giró alrededor del vóley”, manifiesta al reconocer que es su mayor pasión.


Sus inicios

Toda su aventura en este deporte empezó en 1971 de una forma inesperada, cuando tenía 15 años. Él jugaba fútbol e incluso llegó a ser Selección Risaralda, pero un día le pidieron que completara al equipo de vóley de su colegio porque les faltaba un jugador y desde ese partido se inclinó por el Voleibol.

“No sé qué me llamó la atención del voleibol, yo en esa época jugaba fútbol y jugaba bien, era parte del seleccionado de fútbol de Risaralda y relativamente me iba bien, pensaba dedicarme de lleno al fútbol, pero llegó el voleibol en el 71’, me picó el bicho y me quedé ahí, me fui enamorando de ese deporte y hasta mis días, es parte de mi vida”, dice recordando aquellos tiempos.

Su primer campeonato fue un Nacional en Manizales, de allí participó como jugador activo de Risaralda en varios campeonatos a nivel nacional hasta 1974, en los Juegos Nacionales de Pereira. En 1975 “le picó el bicho del voleibol como entrenador” y su primer torneo, siendo entrenador, fue en abril de ese mismo año, en Juegos Nacionales Juveniles de Medellín, donde dirigió a sus compañeros porque el técnico que tenían en Juegos Nacionales se había ido, en aquel torneo Risaralda ocupó el tercer lugar.



El arranque


Aquellos primeros años, fueron bastante complicados para la Liga de Risaralda, ya que no existía el Coliseo para entrenar, y les tocaba ingeniar canchas artesanales, y muchas veces cerrar calles para jugar voleibol. Por otro lado, los viajes siempre fueron difíciles, ya que no había dinero, en 1972, se perdieron un campeonato nacional en Barranquilla porque el equipo no pudo conseguir la plata para ir allá.


Durante de los Juegos Nacionales del 74, la situación mejoró un poco, pero en el momento que Pinillo asumió como entrenador seguían las dificultades para viajar, a pesar de las buenas intenciones de las personas colaboradoras, como el presidente de la Liga en ese entonces, el historiador Mario Montoya.


El gran cambio en la parte administrativa y deportiva se dio con la llegada de Héctor Hernán Martínez, en 1983. “Él vino como jefe de control deportivo a Coldeportes Risaralda en ese tiempo, y cambió la forma, la gente viajaba con dificultades pero podía viajar, a nivel deportivo cambió radicalmente, ese fue el cambio más importante que tuvo el deporte de Risaralda y el voleibol”, dice Vicente Pinillo.


Durante los años que siguieron, Risaralda se convirtió en una potencia nacional masculina y femenina en la disciplina, llegando a ser campeones de nacionales infantiles, menores, juveniles y pisando fuerte en mayores durante 1988 a 1992. Según Vicente Pinillo, esta fue la mejor época del voleibol de Risaralda.



Un estudioso


Parte del éxito de Pinillo como entrenador, se debió a su buena capacitación, en 1976 y 1977 fue estudiante de la Escuela del Deporte en Cali, donde tuvo capacitaciones de 3 meses, dos veces al año. Además estuvo en Cuba haciendo los 3 niveles de entrenamiento de alto rendimiento, también tuvo el título de técnico internacional de vóley nivel 2, y en la medida que viajó se fue capacitando, estuvo en Perú capacitándose, donde tuvo la guía de especialistas cubanos, rusos y brasileños, “a lo largo de mi vida siempre he estado capacitándome”.


En 1995, Vicente cerró una primera etapa como entrenador de Risaralda, ya que en ese año, partió hacia Bogotá hasta el año 2007 cuando regresó, pero durante su ausencia, siguió al tanto de la Liga de Risaralda, donde le dio seguimiento al equipo de mujeres que se destacó en los años 2002 y 2003 siendo campeonas de varios campeonatos.



Pinillo dice que el éxito del voleibol risaraldense, se debe a que siempre se utilizaron metodologías actualizadas, porque siempre se estaban capacitando para mantenerse actualizados.


“Lo que caracterizó a mis equipos era la entrega, la dedicación y la técnica, mis equipos eran muy técnicos, ganarle a Risaralda era muy difícil, era un equipo muy entregado y muy guapo, fue difícil hacerles entender a los muchachos que era así, pero cuando el equipo entendió que ese era el camino fue más fácil. Lo que caracterizaba a Risaralda era la técnica y el valor para jugar”, manifiesta.


Entre los jugadores destacados que han pasado por sus manos, han estado Carlos López, que integró el equipo nacional de Colombia y fue el mejor jugador de Colombia en el único triunfo contra Brasil en la rama masculina, y además que jugó el torneo universitario en Estados Unidos, también Helen Acuña, que jugó un mundial en Checoeslovaquia y Judy Cardona, que jugó panamericanos, “ha habido una buena cantidad de deportistas de Risaralda muy destacables”, resalta Pinillo.



El retiro


Finalmente su retiro se dio debido a las enfermedades, y a que el estrés que le generaba el voleibol era muy alto, ya que todos los días estaba 14 horas en el Coliseo Menor con los distintos equipos, y lo que le generaba el estrés no era dirigir, si no el trabajo duro y la exigencia que tenía con sus jugadores.


“El médico me insinúo, o corta el vóley o le queda poquito tiempo de vida, y pues yo dije, yo quiero vivir todavía más, ya tenía nietos y yo quería vivir, y dejé el vóley, pues no del todo, pero si le disminuí bastante. La exigencia era muy alta y yo trabajaba al límite todo el tiempo, no era fácil”, dice.


Su filosofía siempre ha sido “trabajar para ganar” y para Vicente esto es muy complicado, pero se puede hacer, y dice que es lo que se debe hacer porque Risaralda ha sido potencia debido a que ha trabajado duro.


Pinillo ha recibido múltiples reconocimientos por su labor, como el homenaje que le hizo el año pasado la Universidad Andina por sus 10 años de trabajo allí que sirvieron para reconocer a la Andina como una Universidad Deportiva de alto rendimiento o el galardón de Deportista del Año por su vida dedicada al deporte de Acord Risaralda. Su nombre ha sido mencionado en programas deportivos de historia del voleibol colombiano y el último torneo que realizó la Liga en su nombre.



Su visión frente a los Juegos Nacionales 2023


En aras de los Juegos del Eje 2023, Vicente dice que el equipo de Risaralda depende de la edad que determine el Comité Olímpico Colombiano para esta competencia, ya que si el torneo es sub 23 o sub 21, sin ningún problema Risaralda tendrá un equipo para pelear medallas en ambas ramas, masculina y femenina, pero que si el campeonato es abierto de mayores, no hay posibilidades de hacer nada, porque los jugadores disponibles ya están en otras actividades y recuperarlos es muy difícil, por ejemplo, en la rama femenina, hay 8 jugadoras de buen nivel y de talla, pero que están trabajando o están casadas “recuperarlas no es fácil, no hay plata para mantener ese equipo, y mantenerlo motivado trabajando todos los días es una tarea muy difícil” dice Vicente, y por eso, Risaralda depende de la edad que se determine.


Por otra parte, manifiesta su preocupación respecto a escenarios en Risaralda, dice que “estamos muy mal” ya que el polideportivo, inaugurado en 1974, ahora está obsoleto y muy limitado, ya que tiene una sola cancha que además debe ser compartida con otros deportes “eso no se justifica, yo hablo de vóley, pero los otros deportes deben sentirse igual”. También dice que no encuentra posible, que Risaralda ocupe el quinto o sexto lugar y que tenga sus coliseos en desuso, ya que el Coliseo Mayor está “acabado” y el menor también lo está y para que Risaralda destaque debe tener escenarios óptimos.


“Más que un coliseo grande como en Bogotá, lo que es el Movistar Arena, nosotros necesitamos más gimnasios, yo hablo por el vóley, necesitamos un gimnasio, o sea, un espacio cubierto, con 3 o 4 canchas simultaneas para desarrollar el vóley, no necesitamos nada más, una buena implementación y tener dónde trabajar, hemos sido potencia a nivel nacional con una sola cancha para todas las categorías: infantil, menores, juvenil, sub 21, mayores, como 6 categorías, 12 equipos en una sola cancha, nosotros necesitamos es un espacio óptimo, donde al menos cada grupo pueda trabajar todos los días”, indica.


Como mensaje final, el maestro Vicente Pinillo recomienda que para el voleibol y también para cualquier actividad de la vida, se hagan las cosas siendo felices y sintiendo que se llena la vida, “aparte de eso, hay que hacer las cosas con amor para ganar, para perder no hay que entrenar, entonces yo creo que con amor, dedicación y pasión se puede hacer una buena preparación para cualquier cosa en la vida”.


11 vistas0 comentarios