Los mellizos Juan Esteban y Diego Alejandro: se quitaron los guayos y se pusieron los guantes


Jugando el fútbol en sus primeros años, Juan Esteban y Diego Alejandro Gallego Gallo –Deportistas Apoyados 2020 Gobernación de Risaralda Sentimiento de Todos- le hacían honor a su apellido materno: eran unos verdaderos ‘gallos’ en la cancha para cazar peleas.


Como defensas centros que eran se caracterizaban por el juego recio y a veces excedido en brusquedad. Y cada disputa forcejeada del balón era una invitación a liarse a puños con el rival. Por eso, alguna de forma sarcástica su entrenador de la Academia Risaraldense, Luis Carlos Pérez les dijo: el fútbol se juega con los pies, si quieren tirar puños váyanse a boxear. Y le aceptaron el reto.


Pero, es que además de ese temperamento bravo de los mellizos Gallego Gallo –próximos a cumplir 16 años, nacieron el 2 de octubre del 2004-, por sus venas corre sangre boxeadora. Ellos llevan el ADN del tío de su mamá, nada menos que Edgar Parra, quien le dio a Risaralda la primera medalla de oro en unos Juegos Nacionales, en la cita de Pereira – 1974.

La historia comienza a contarla Juan Esteban, quien mide 1,76 de estatura, un centímetro menos que su hermano


“Nosotros comenzamos desde pequeños a jugar fútbol y lo fuimos tomando en serio como a los 9 años. Nos ponían a jugar con pelados más grandes por nuestra estatura porque siempre que enfrentábamos con los de nuestra edad se enojaban los papás porque éramos muy corpulentos. Éramos centrales y nos caracterizábamos por tener mucha fuerza y quitar el balón con alguna brusquedad y siempre terminábamos peleando en los partidos”.


Este problema lo solucionó el técnico de Academia Risaraldense –donde jugaban los hermanos- y quien antes fue árbitro. En alguna oportunidad les dijo a manera de sátira: “el fútbol se juega es con los pies, si quieren tirar puños váyanse para el boxeo.

Y de puro orgullo le aceptaron, como lo cuenta Diego Alejando

“Si, aceptamos el reto de Luis Carlos. Entonces justo en ese momento Cristian Henao –el presidente de la Liga Risaraldense de Boxeo, subió una imagen en Facebook invitando a que, quien quisiera, se acercara al gimnasio a conocer un poco más de este deporte y me animé con un amigo para ir. El tenía un grupito de 20 muchachos interesados en el boxeo y día de por medio íbamos a entrenar. Éramos como una especie de familia, Cristian siempre nos enseñó eso, de ser solidarios y ayudarnos”.


De eso hace como año y medio, llevan una corta carrera. Diego Alejandro en la División de los 75 kilogramos. Su hermano mellizo, Juan Esteban, fue campeón junior en las 69 kilos pero no participó en los Intercolegiados.


Es Juan quien nos habla del conocido Edgar Parra, un boxeador oriundo de Palmira que le dio a Risaralda el primer oro en la historia de los Juegos Nacionales:

“En mi familia siempre hemos estado cerca del boxeo por un tío de nuestra madre, Edgar Parra, quien fue un boxeador profesional y le dio a Risaralda una medalla en Juegos Nacionales. De pequeños siempre nos hablaban de él y todo lo que logró él con el deporte”.


Qué les dejó el fútbol para el boxeo. Responde Diego:

“Pues aunque éramos algo rebeldes del entrenador de fútbol aprendimos los valores de la disciplina. Y pues el profesor Sandino – Mauricio Vargas Sandino, un ex pugilista venezolano de mucha trayectoria, su profesor hoy en el cuadrilátero- nos acabo de reafirmar en esos principios, pues él nos ha contado de su vida como boxeador y nos ha inculcado mucho la disciplina”.


Ellos salieron de la cancha y quitaron los guayos para subir al cuadrilátero y ponerse los guantes por allá en octubre del año 2018, Empezaron a prepararse en el ring montado en el Coliseo Mayor. Primero fue Diego Alejandro, luego Juan Esteban quien se animó.

Y con menos de un año metidos a boxeadores, llegó el primer campeonato. Una experiencia que nos cuenta Diego:


“No sabía como era, lo confieso iba con miedo pero con muchas ganas. Sabía que mi preparación era buena, pero no sabía del nivel en Colombia. Después estuve en los Intercolegiados, me dijeron que era una oportunidad muy grande, hable con el rector de mi colegio, dio el visto bueno y tuve un combate clasificatorio y cogí plata. Me dio muy duro la alimentación, fui excedido de peso porque me confié y no pude bajar como quería. En semifinal gané a Tolima y perdí con Antioquia en la final”.


Juan también se doró en el nacional junior, pero no pudo asistir a los Intercolegiados. ..

“La política del colegio donde estudiaba no estaba alineada con los Intercolegiados y por eso no pude ir. Hable con el rector pero su respuesta fue negativa. En la final del nacional junior le gané a Tolima”.


¿Irse al boxeo fue la decisión correcta….?

Diego: “Este deporte nos ha enseñado mucha humildad y tener metas en la vida. Al comienzo lo tomamos como una recocha pero ahora lo tenemos claro”.

Juan: “Se siente adrenalina, pero eso es lo que uno busca, es demostrar lo que uno tiene”.

Ah… ellos entrenan cruzando guantes entre ambos, pero dicen que lo hacen más por técnica que por darse duro, pues dicen que no hay lógica entrenar para matarse.

Una nueva generación

Juan Sebastián y Diego Alejandro hacen parte de un grupo de jóvenes que logró reunir el presidente de la Liga Risaraldense de Boxeo, Cristian Henao, en su propósito por trabajar un nuevo semillero.


Mauricio Vargas Pérez Sabino, entrenador venezolano, llegó para asumir el manejo de estos jóvenes, como él mismo lo cuenta:

“Llevaba cuatro años trabajando en Ecuador. Acá tenía un alumno que se vino a Pereira y estaba en la Liga de Risaralda, veía mis entrenamientos por las redes sociales y siempre me decía que me viniera para que lo entrenara. Me contactó con el presidente de la liga Cristian Henao y llegamos a un acuerdo y vine a trabajar en un club (Combat Center) en alianza con la Liga de Risaralda”.


Vargas fue boxeador en Venezuela, peleó en 147 combates en 7 países, estuvo en selección Venezuela de la que fue excluido por bajo rendimiento pues era algo indisciplinado, experiencia que hoy trata de hacerles ver a sus alumnos como punto de reflexión.


“Vine con algunas ideas para trabajar acá, mi especialización deportiva en boxeo la saque en Cuba. Encontré un grupo de masificación que tenía el presidente, llevaban dos meses reunidos y asumí este reto. Algunos se fueron y otros se quedaron cosechando frutos. Hoy tenemos dos campeones menores, dos subcampeones, tres bronces, dos campeones infantiles”.

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