Jenny Marcela Arias ‘afina’ sus puños para los Olímpicos


Jenny Marcela Arias Castañeda es una boxeadora risaraldense que estará representado a Colombia en los próximos clasificatorios que se disputarán del 10 al 16 de mayo, con el fin de llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio.


Hace 6 meses se ha venido preparando pensando en esta competencia. Fue a Cuba a prepararse y en estos momentos se encuentra en Bogotá en concentración. Desde que ingresó a la selección Colombia, su sueño es estar en los JJ.OO y dice que “es ahora o nunca”. Esta es su principal motivación. “si tengo que estar 3 o 4 meses sin parar lo voy a hacer porque quiero ir a los Juegos”, manifiesta.



El encuentro con el boxeo


Nació en Guática, municipio al que le guarda mucho aprecio y al que le gustaría irse a vivir cuando llegue el día de su retiro. Quién la impulsó para entrar al deporte fue su hermana, quien ha estado en los momentos más importantes en la carrera de Jenny y quién vio en el deporte una salida para los problemas con las drogas que tenía Jenny en ese entonces. “Ella vio una salida para mí ahí, entonces me llevó, fuera de eso era un poquito gordita y me llevó y me fui enamorando del boxeo”.


Su entrenador de boxeo fue Jud Franklin Granada, quien fue muy exigente con ella, aunque Jenny en sus inicios no fue una deportista destacada: “Cuando yo inicié el boxeo yo era tan mala que ni me llevaban a las peleas que hacíamos en el barrio, a las que se hacen en la calle, no me llevaban a ningún lado. Me acuerdo que había 5 mujeres y la más mala era yo y nunca me sacaban a ninguna parte. Yo entré a los 14 años a practicar boxeo y mi primer salida fue a los 18 años que mi entrenador se quedó sin más opciones y la única opción era yo y me llevó por rellenar”, dice.


Su perseverancia y sus primeras competencias


Una de las grandes cualidades de Jenny ha sido su perseverancia, y es lo que la ha llevado a superarse a sí misma y a superar los obstáculos que ha tenido a lo largo de su vida. Su entrenador, para que ella le demostrara que era capaz de ser una gran boxeadora, le puso un reto, con el que ella tuvo que exigirse.


“Para entrenar se escondía detrás de una columna, pero su perseverancia hizo que yo le viera esas cualidades, ella era muy insistente con el deporte, yo le decía a la hermana que iba a tocar ponerle una escoba debajo de la puerta para que no volviera porque ella a pesar de lo que pasara iba a entrenar. Hubo un momento en especial, que yo la puse a enfrentarse con una niña que se llamaba Vicky, que pesaba 75 kilos, era mucho más grande que ella, y ahí, Jenny me demostró que estaba para grandes cosas y empezamos a darle atención, porque o se dejaba de esconder o había que sacarla”, manifiesta el entrenador.


Aunque la justificación de Jenny con respecto a esconderse es la siguiente: “yo era una de las peores y yo lo reconozco, me acuerdo que el entrenador me decía, Jenny vaya haga sombra y yo me escondía detrás de la columna porque me daba pena, porque había un niño muy lindo y a mí me daba demasiada pena de que me viera. El entrenador al ver eso, me decía que buscara otra opción pero nunca me cerró las puertas del gimnasio, me dejó seguir y yo seguía, seguía y seguía”.


Aquella primera competencia oficial en la que participó fue en Caldas. En aquel entonces Jenny vivía en Tuluá, ya que había quedado en embarazo y se fue a vivir con su madre en aquella ciudad. A sus 18 años tuvo a su niño ya a los 30 días de su dieta, Jud Franklin la llamó y le dijo: “hay una opción para que vayamos a pelear en Caldas”. Aquella fue la primera vez que fue tenida en cuenta. “Yo no sabía que él me había llevado porque no tenía más opciones y me puse feliz, me acuerdo que mi hermana me cuidó el niño y llegué a Caldas. Cuando peleé estaba en dieta y estaba con poco entrenamiento, estaba llevada, pero tenía tantas ganas de demostrarle al entrenador que yo podía. Que fue la primera pelea que gané y la gané por RCC, (Referi detiene el combate)”, dice Jenny recordando con emoción ese momento.



Jenny con la Selección Colombiana de Boxeo


Durante 4 años consecutivos, Jenny Marcela fue campeona nacional de boxeo en la categoría de 57 kilogramos, pero aquella categoría no estaba dentro del ciclo olímpico, por lo que su entrenador le recomendó pelear en una división superior, que era la categoría de los 60 kilogramos, donde había una gran deportista tolimense con quien competía el puesto. “al final tomamos la decisión de subir de categoría y gracias a Dios nos fue muy bien”, indica.


“Jenny tenía miedo de subir de categoría a 60, pero 57 no era olímpica y 60 si, por eso yo le dije subamos la categoría que usted allá alcanza a la de 60 del Tolima que está en el ciclo”, recuerda Jud Franklin.


La primera vez que representó a Colombia fue en una copa en Guatemala, donde ganó oro, “no era un torneo muy importante pero yo me vine feliz con mi medalla”, dice Jenny.


Luego representó al país en Juegos Bolivarianos, donde ganó medalla de plata en el 2013. “Empecé a mostrarme y a demostrarles a todos los entrenadores que yo podía ser algo, Primero me tocó convencer al entrenador de Risaralda y luego al de Selección Colombia, Rafael Iznaga, de que yo podía dejar en alto a nuestro país”, manifiesta.



Dejar el pasado atrás


Jenny se ha convertido en una modelo para los jóvenes, aunque durante muchos años su pasado con las drogas fue un tema que escondió, ya que le daba vergüenza y siempre prefería que la gente viera su figura deportiva a que vieran su pasado y su conflicto con estas sustancias.


“Una vez hablando con la psicóloga me dijo que al yo contar mi historia podía ayudar a muchos jóvenes que estuvieran viviendo lo mismo que yo en ese tiempo, para que salieran de eso”, indica Jenny.


“La primera vez que hablé sobre el tema, fue cuando obtuve la medalla de oro en el continental Panamericano en Honduras, que me hicieron una bienvenida en Guática y yo lo pensé y lo analicé porque es mi pueblo y allá me conocen como una excelente deportista, lo hablé con mi hermana y con mi mamá a ver que opinaban porque yo no me siento muy orgullosa de eso, y llegamos al acuerdo de que era el momento de tocar el tema para superarlo del todo, en ese momento que decidí contar mi historia de las drogas, me liberé de mi pasado” narra Jenny que ha dejado por completo ese mundo y se convirtió en un ejemplo de cambio, superación y transformación, sobre todo en los más jóvenes.




Sus mayores fortalezas


Según el entrenador Jud Franklin, la fortaleza física de Jenny es muy alta, ya que ella se ha formado por su propia cuenta, entrenando durante horas diariamente.


“Otra de las fortalezas de ella es las ganas de salir adelante y triunfar, el boxeo era su única opción, sus padres sufrían económicamente, entonces esta era su opción de salir adelante, porque no podía hacer una carrera universitaria porque eso es muy costoso” dice el entrenador Granada.


La misma Jenny, reconoce en si misma su dedicación en el deporte y cómo esto la ha ayudado a salir adelante: “Hay personas que tienen mucho talento, nacen con el talento, pero no tienen dedicación, en este deporte se necesita dedicación. Yo no tenía talento, pero tenía ganas, quería salir adelante, cambiar mi vida económica, darle otro futuro a mi hijo y empecé a entrenar fuerte y mi primer propósito era demostrarle al entrenador que yo si servía para el boxeo”.


Ahora su parte económica ha mejorado, ya que Mindeporte le ayuda, le dan suplementos, uniformes y un sueldo mensual desde que ganó oro en los Juegos Panamericanos, “desde ese momento se acabaron tantas preocupaciones y problemas”, indica.


Respecto a usar el boxeo como mecanismo de defensa en caso de ser atacada ella piensa: “prefiero correr que pelear, primero está mi integridad. A menos que sea en un ring, ahí si peleo siempre”.



Los Olímpicos de Tokio


Jenny Marcela es una gran embajadora del boxeo femenino colombiano, que ha estado en Suramericanos, Panamericanos y varias competencias internacionales en las que ha logrado excelentes resultados. Actualmente ocupa el segundo lugar en el ranking continental, es una deportista que tiene las condiciones y cualidades para ir a Tokio, lo que sería un gran logro para Risaralda, y ¿por qué no? puede ser la primera medalla en olímpicos de un risaraldense.


Según su entrenador es una deportista que ha madurado mucho y que incluso ya hace aportes para aplicar en las divisiones menores en Risaralda.


En su actual concentración, se ha mantenido una disciplina férrea, no solo con el fin de entrenar por el clasificatorio, si no con prevenir un contagio por Covid 19. “No hay intercambios departamentales y solo entrenamos porque nos estamos cuidando del Covid, porque si sale alguno positivo ya no alcanza a recuperarse, por eso andamos con muchas restricciones, porque está ese temor de contagiarse y contagiar a los compañeros” dice, y por ende, espera ver caras nuevas en el clasificatorio, para salir de su actual monotonía.


Para aquel campeonato, todos los países tendrán a sus deportistas a tope, pero eso no representa ningún temor para Jenny, que manifiesta: “yo también estoy bien preparada y por eso no me preocupo, hay que darlo todo en el ring y sí las otras deportistas andan bien, yo ando mejor”


A pesar de todo, existe un miedo en el clasificatorio y ese es que le preocupa una mala decisión de los jueces, “en ocasiones se ve mucho porque Colombia no es un país fuerte en boxeo y los jueces toman muy malas decisiones, fuera de eso, es un clasificatorio, un torneo demasiado importante y hay países como Brasil y Estados Unidos que ponen mucho dinero de por medio y pueden afectar las decisiones de los jueces” Indica, pero también dice que “eso en parte me preocupa y en parte no porque yo siempre ando con Dios y sé que si hago las cosas bien, Él me va a ayudar”.



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