El Sevilla sella los octavos con su habitual final de infarto

Tomada de: marca.com

Krasnodar - Sevilla Un gol de Munir en el 94' le permite pelear por la primera plaza


El Sevilla hizo su trabajo para alcanzar los octavos de final de la Champions. La victoria del Chelsea ya le garantizaban como mínimo el segundo puesto del grupo E, pero Munir no se conformaba con eso y anotó en el último instante para que la pelea por la primera plaza siga caliente. Un paso adelante que dejará que los hombres de Lopetegui se centren en el mes de diciembre en La Liga.


En un duelo que se le puso de cara muy pronto, no supo administrar la ventaja bajando el ritmo al mínimo y al final trató de vencer a la desesperada. Y lo consiguió. Una historia habitual en el Sevilla, como lo es la naturalidad con la que supera barreras en Europa. El visado a octavos ya está sellado.


Julen Lopetegui diseñó un Sevilla con tres centrales y dos carrileros para subsanar la ausencia de su capitán, Jesús Navas. Un sistema utilizado en ocasiones el pasado año y que ya esta temporada le ha dado buen resultado al técnico en momentos concretos, con el equipo apurado, en momentos donde se atasca o también necesita una red de seguridad más amplia. Y de eso abusó en el primer tiempo, más aún cuando adquirió ventaja en los primeros compases.


Lucas Ocampos agarró la pelota en el centro del campo y se fue a la guerra por su cuenta. Era su primera carrera y llevaba el depósito lleno. Consiguió centrar al área tras deshacerse de dos adversarios, con la suerte de que el despeje de Kaio le cayó a Rakitic en la frontal. El croata la empaló con la derecha y la colocó junto al palo de Gorodov. El Sevilla arrancaba con ventaja y el plan era administrarla.


Con este resultado, esa red de seguridad se convirtió por momentos en el peor aliado del equipo andaluz. No porque sufriese, ya que el Krasnodar apenas inquietó a Vaclik, sino porque conforme pasaban los minutos, el Sevilla bajaba el ritmo de circulación de pelota y la portería rival la veía realmente lejos. Aun así, Gudelj pudo colocar el segundo en un balón parado con un remate que se marchó cerca del palo. Lopetegui le pedía más a Óscar y Munir, que eran los que jugaban a la espalda de Luuk de Jong. Y poco antes del descanso, Cabella, el jugador más activo del conjunto ruso, entró con el balón controlado en el área, pero su disparo fue flojo y al centro. Era un tímido aviso de lo que podría ser el segundo tiempo si el Sevilla no volvía a conectarse con el fútbol que necesita.

Y Claesson ya le dijo al Sevilla a los 30 segundos que el Krasnodar no iba a dejarse vencer sin pelea. El sueco tuvo un remate claro dentro del área, pero también fue al centro. Y a los dos minutos llegaría una ocasión que no terminó en gol por la puntera de Koundé. Gudelj, de último hombre, hizo un movimiento innecesario en la presión de un adversario, perdiendo la pelota ante Cabella, que regatea a Vaclik, pero no pudo con el central francés. El gol del Krasnodar terminaría llegando en un contragolpe que finalizó Wanderson con un disparo cruzado que también intentó salvar Koundé en la línea. Era el premio justo a esa racanería que a veces castiga a este Sevilla, al que parece no sentarle bien los goles en los primeros minutos. Le tocaba sufrir. El empate en este momento le valía para superar de ronda.

Le tocaba mover ficha a Lopetegui y una de ellas, nuevamente, por lesión. Sergio Escudero se tuvo que marchar con molestias en el brazo, por lo que Rekik tuvo que hacer de lateral izquierdo como urgencia. Además, dio entrada a nuevos atacantes como En-Nesyri e Idrissi, quien debutaba en Champions. Pasó la primera tormenta rusa, con mayor control sevillista, aunque el partido entrase en un momento extraño y cualquiera pudiera aprovechar uno de esos ataques de partido roto. Idrissi, en una contra lanzada por Óliver Torres, recortó a su par y le sacó el zurdazo el hombro del portero.

Y cuando el empate, con el gol de Giroud en Francia, daba el pase a octavos, llegaría una contra finalizada por Munir con la derecha, tras haber sido egoísta en esa misma jugada. Un gol que significa pelear de verdad por la primera plaza. Pero el sufrimiento tuvo que llevarse hasta el 96' con una jugada de infarto. El Sevilla sólo sabe ganar sufriendo. Mientras gane, todo se ve de color de rosa.

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