De la vereda “El Chocho” a los Olímpicos

La medallista Olímpica Sandra Lorena Arenas y el “eterno” campeón en la maratón Hernán

Barreneche salieron de “El Chocho”.

Corría el año 2012 y en la sede de Caracol Radio en Armenia, donde laboraba quien escribe estas líneas, apareció el atleta calarqueño Alfredo Sánchez y me presentó a una marchista que venía de ser campeona mundial juvenil en Rusia. Se trataba de Sandra Lorena Arenas con quien tuve la oportunidad de hacer un reportaje donde me contó su historia. Ella estaba radicada en Medellín y se encontraba de visita en el Quindío.


Me comentó que había nacido en la vereda “El Chocho” de Pereira donde tuvo sus primeros años de escuela con unas caminatas diarias para llegar al Centro Educativo. Igual que lo hizo después en Calarcá cuando estudiaba en el colegio Baudilio Montoya. Allí desempeñaba el papel de acólito del padre Jonathan García en la parroquia San José quien la vio en una carrera y la animó a practicar el atletismo. Entonces relacioné su situación con la del gran atleta pereirano Hernán Barreneche, oriundo de la misma zona campesina, quien recorría todos los días un largo trayecto para llegar al Instituto Técnico Superior, cuando éste quedaba ubicado frente al Parque Olaya Herrera.


Ahora que Lorena Arenas ha logrado de manera brillante la presea de plata Olímpica en la prueba de los 20 kilómetros marcha en Sapporo Japón, muchos medios recurren a esa historia campesina que tuvo la medallista en sus primeros años de vida.


Estando muy pequeña, su familia se trasladó a Calarcá donde su Papá se desempeñaba como agregado (administrador) de una finca, por lo que ella también tuvo contacto con ese maravilloso mundo del campo. Lo del atletismo surgió allí, y alcanzó a correr algunas pruebas barriales. A la edad de 15 años sus padres decidieron el traslado a territorio antioqueño y se ubicaron en el municipio de Bello. Una compañera del colegio le ayudó con los contactos para entrenar en el estadio Alfonso Galvis donde conoció a Libardo Hoyos el entrenador que descubrió su verdadero talento en la modalidad de la marcha atlética.



Hernán Barreneche


Cuando nació Lorena, como le gusta que la llamen, don Hernán ya había vivido 54 años, y en su pasaporte figuraban muchos sellos gracias a tantas maratones corridas, entre ellas la de los Juegos Olímpicos de Munich 1972. Cuatro años antes un accidente de tránsito le impidió competir en los Olímpicos de México cuando estaba a pocos metros del sitio de partida.


Barreneche y Arenas no se conocen. No fueron vecinos. Pero son oriundos de la misma zona rural de Pereira, un hecho que para el cronista deportivo no pasa inadvertido. Los dos han conocido los rigores de la disciplina que abrazaron. En los tiempos juveniles de Hernán Barreneche, el aeropuerto Matecaña fue su pista de entrenamiento, aparte de las carreteras del Eje Cafetero que le permitieron lograr ese fondo para devorar los más de 42 kilómetros que tiene la maratón. Ahora en el tiempo de Lorena Arenas ya existen las modernas pistas y escuelas de entrenamiento.


Barreneche siguió corriendo por Risaralda y Sandra Lorena se fue a marchar por Antioquia. Luego vimos emerger a Humberto Tobón como un fiel exponente de los andarines en Risaralda bajo la dirección de Marco Tulio Castro, pero el espigado deportista se dedicó al periodismo.


Sandra Lorena se marchó para la capital


En el año 2018 la marchista nacida en la vereda “El Chocho” de Pereira decidió cambiar de domicilio. En ese momento de su carrera sentía que debía dar el salto de Medellín a Bogotá que es la cuna de los fondistas y marchistas en Colombia. Se fue sola. Pero no abandonó a su familia. Y pasaron pocos meses para cumplir con ese sueño que siempre la impulsó en cada zancada de su agotadora profesión: darles una casa propia a sus padres. La adquirió con los ahorros conseguidos como parte de sus ingresos en el plan deportista apoyado del COC y de Indeportes Antioquia, bandera que sigue representando Lorena Arenas.


Durante su permanencia en el municipio de Bello se hizo marchista y también bachiller del Instituto Ferrini. Lorena Arenas califica con los mejores adjetivos a su mentor Libardo Hoyos para expresarle la gratitud al entrenador que la orientó en esos primeros pasos de la marcha atlética en la pista del estadio Alfonso Galvis.


También agradece al Politécnico Jaime Isaza Cadavid que le ha permito seguir su licenciatura en Educación Física de manera virtual, en medio de los duros entrenamientos y los múltiples viajes por el mundo para cumplir con la agenda de un atleta de élite.


La medalla de plata olímpica


En el año 2009 cuando José Otoniel Arenas empacó maletas en Calarcá y se marchó con su familia a territorio antioqueño buscando un mejor futuro para los suyos, la joven Sandra Lorena no sospechaba las puertas que estaba abriendo su padre para sus propósitos en la incipiente actividad de atleta que en ese momento ya latía en su corazón. La estantería de su casa empezó a llenarse de medallas y trofeos. Tres años después ya estaba compitiendo en los Olímpicos de Londres 2012.


Por su parte el inquieto cronista deportivo que la había entrevistado en Armenia y ahora hacía su periodismo deportivo en Medellín, tuvo la oportunidad de verla de nuevo en su sitio de entrenamiento cerca al estadio Atanasio Girardot. Fueron varias las entrevistas y el seguimiento a su marcha atlética con admiración por el enorme progreso de la niña de la vereda “El Chocho” y con inicio atlético en Calarcá.


Antes del viaje a territorio asiático para su tercera Olimpiada Sandra Lorena reconoció que el aplazamiento de las justas de TOKYO 2020 significaron cambiar el plan de trabajo, como cuando le tocó hacerlo entre cuatro paredes por efectos de la pandemia, destacando que fue de gran ayuda el plan de trabajo que le dieron sus entrenadores y el departamento médico de Coldeportes, ahora Mindeportes. Además en el año 2020 venía golpeada por una serie de lesiones que la atormentaron, entonces la postergación de los juegos favoreció a la primera deportista colombiana que logró la marca mínima y el tiquete a Tokyo…


“Me cayó bien el aplazamiento de los juegos porque venía aquejada de varias lesiones, entre ellas una molestia en la cadera, glúteos e isquiotibial. En esas condiciones venía compitiendo, inclusive logrando nuevo récord panamericano y nacional. Esta lesión se ha venido presentando mucho entre los marchistas. Mi fisioterapeuta ha sido de gran apoyo para superar estas lesiones. Igualmente los planes de trabajo de mis entrenadores Marcelino Pastrana y Luis Fernando López”.


“El crecimiento en Bogotá ha sido enorme pero en mi proceso estuvo el profesor Libardo Hoyos con quien entrené en Medellín durante 9 años y me orientó para asistir a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Rio 2016. Agregando que me llevó a ser campeona Mundial juvenil en Rusia en 2012”, señaló Sandra Lorena quien hoy se aferra a su presea de plata ganada con enorme mérito en una fecha ya marcada en su vida, el 6 de agosto de 2021.


No estamos tratando aquí de ningún deporte de contacto, el boxeo por ejemplo, pero con el siguiente relato de Lorena Arenas tras ganar la medalla, parece que la prueba en Sapporo fue un tremendo combate… “La competencia parecía un campo de batalla. Había mucho nerviosismo. Me daban puños, patadas, me codeaban, en un retorno me caí, agarré a una española y la aruñé; le dije perdón, lo siento, y seguimos. Me dieron náuseas, sentía que me vomitaba, pero saqué fuerzas. Sólo pensaba en la medalla y en Colombia”, remató la deportista nacida en “El Chocho”.


Tres Juegos Olímpicos para Lorena Arenas y una medalla de plata en Tokyo 2020. Esto Sumado a títulos panamericanos, suramericanos, centroamericanos, mundiales, bolivarianos y múltiples títulos nacionales con varios records vigentes.


Esta es la gran cosecha de Sandra Lorena Arenas quien también tuvo la oportunidad de recolectar el grano rojo en los tiempos de su infancia campesina con algunos años de residencia en Calarcá en medio de cultivos y animales. Y con la bendición del padre García quien le vio condiciones para el atletismo. Si, un origen campesino del cual Sandra Lorena Arenas se siente orgullosa, al igual que su paisano Hernán Barreneche, quien devoró kilómetros en los Olímpicos de Munich 72. El mismo que en el otoño de su vida como maratonista sigue buscando el sueño dorado. Este octogenario que es un invitado permanente a correr la Maratón de Boston.


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