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Se disparó la "pereiramanía"


Basta salir de la casa y encontrar al vecino con una sonrisa, como diciéndonos ganamos, este es el año de nuestro equipo, como con ganas de abrazarnos y celebrar de nuevo el golazo de Córdoba. Comenzando a recorrer la ciudad encontramos obreros, estudiantes, ejecutivos luciendo con orgullo la camiseta rojiamarilla, sacando pecho y esperando que lo feliciten por su equipo.


La Plaza de Bolívar es una fiesta, no se escucha música, tan solo los ruidos de los motores y algunos pitos, pero todos bailan, cada uno lleva por dentro su fiesta, su alegría, su inspiración. Hoy todos quieren pagar el café, hablar de la victoria, del golazo de tiro libre, de las atajadas de Chipi, de la clase de Vásquez, de la entrega del guerrero Murillo, del palo que le negó el gol al “rayo” Mejía.


En el colegio muchos quieren ser como Castillo, otros quieren hacer goles como Álvarez, algunos ensayan como pegarle tan duro como Córdoba, y los más pequeños se tratan de burlar de los grandes haciendo las gambetas de Mejía.


Hoy Pereira respira diferente, el positivismo se contagia, entierra los mitos que tanto daño hacen, las ilusiones crecen, hoy la banda de Craviotto enamora, trae de nuevo a esos hinchas eternos que se resistían a creer, cada persona quiere aportar su granito de arena, su fe, su pasión para hacer cada segundo más fuerte el modo ascenso.


Hoy hasta el despecho se olvida, se perdona a la amiga que falló, hoy se vale soñar, se vale recordar el partido ante Chicó por todas las enseñanzas que nos deja, como ser tan profesionales como Cano y Casierra, tener el sacrificio de Molina, ser caballeros como Lasso y Puerta, tener las ganas de Artunduaga, la paciencia de Movil y la lealtad de Bidde.


Quien no quiere hoy encontrarse a Craviotto y sus guerreros, abrazar al “viejo querido” y decirle que lo queremos, expresarle que gracias a su entrega y sacrificio Pereira hoy se ve diferente, hoy es la capital de la felicidad.


A Pablito lo esperan Gastón y los gemelos para darle un lindo abrazo, de hijos orgullosos, a Navarro lo recibirán con el mismo amor y un vallenato del gran Martín Elías, a Tavera su esposa, su heredero y esa mascota que también apoya al grande matecaña, hoy el almuerzo de los jugadores matecañas tendrá un toque especial, como el de todos los hinchas orgullosos.


Hoy la Perla del Otún sonríe, todo es fiesta, ilusión, la unión de todos nos acerca al sueño, en nuestros corazones se empieza a dibujar una A inmensa para cambiar la historia.









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