Periodistas con grado de amigos


El reloj sonó y su desesperante sonido nunca había sido tan agradable como hoy. La tenue luz de la luna que se filtraba por la cortina presagiaba que el sol aún se demoraría en aparecer pero la emoción se apoderó de su corazón, que creo, latió un poco más rápido de lo normal. El penetrante frío del agua que salía de la ducha, apuró aún más el deseo del pronto encuentro con aquellos que serían sus compañeros de aventuras y sus socios de la nueva experiencia como deportistas.


Registros, embalajes, bromas y al final la silla del avión que nos acercaría más a la gran aventura. ¿De qué hablo? De un puñado de "muchachos" que cual niños expedicionarios se aventuraban en un gran sueño, el sueño de creerse y ser deportistas, la gran excusa, los Juegos Nacionales Acord para Periodistas Deportivos en Bucaramanga.


“Esos no son más que unos viejos borrachos que encuentran la disculpa de competir, pero que solo van a beber”, alcanzaron a murmurar algunos resentidos a quienes su capacidad nunca les permitió pertenecer a este gremio y la verdad es que estaban muy lejos de la realidad, porque lo más cercano al licor durante los Juegos fueron unos helados de Ron con Pasas que se compartieron en Barichara.


Los juegos en sí permitieron conocer en profundidad las almas de los amigos y la cercanía de la hermandad. Las zancadas en atletismo, cada punto en Voleibol, las moñonas en bolos y los épicos pedalazos en ciclismo, unían cada día más a aquellos compañeros de profesión y hermanos de vida. Desayunos aún a oscuras, almuerzos para algunos sin postre, no sé el motivo, comidas a media noche. Cenas llenas de confraternidad , abrazos sin motivo alguno, caminatas solo por caminar y muchas "pequeñeces' más, hicieron de esta, sino la más, una de las más gratificantes experiencias de vida.


Y como colofón de esa historia y en algún lugar en solitario, me tomé el atrevimiento para definir a ese puñado de amigos con una sola palabra. Andrea, decisión. Edwin, grandeza. Edgar, superacion. Óscar A, ganas. Óscar Q, aliento. José Fernando, alegría. Hugo, sapiencia. Orlando, orden. Jorge A, solidaridad. Jorge Iván, oportunidad. Jhony, rectitud. Y yo, simplemente felicidad, sí felicidad de hacer parte de este grupo de periodistas con grado de amigos.


P.D. Tengan cuidado si van a Bucaramanga, es una ciudad donde fácilmente se pierden los bigotes.



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