15 años del título mundial de la golfista pereirana María Isabel Baena


El pasado viernes 3 de julio se cumplieron 15 años del título mundial Match Play LPGA logrado por la golfista pereirana María Isabel Baena.

Lo consiguió a sus 28 años de vida, después de haber ganado dos títulos mundiales juveniles. La victoria más importante del golf colombiano en todos los tiempos y una de las más significativas del deporte nacional en su historia. Y recibió uno de los premios más jugosos en efectivo, además de un hermoso collar de oro con incrustaciones de rubíes y diamantes. Llevaba seis años en la LPGA y lo alcanzó en el 2005 cuatro antes de su retiro, debido a una lesión en la cadera de la que no se pudo recuperar plenamente.

"Ganar el Match Play fue lo más grande. Infortunadamente los siguientes cuatro años fueron muy duros para mí físicamente. No pude jugar el golf que siempre quise", dijo al anunciar su decisión de no ir más en la competencia


 “Estoy conmocionada”, atinó a decir ‘Marisa’, recién culminado su partido con la coreana Meena Lee que la consagró en el Mundial de Golf del Match Play -modalidad de enfrentamiento directo entre dos jugadores (as).

“La última vez que gané fue hace tantos años, a uno se le olvida ese sentimiento, lo que es ganar, a mí se me había olvidado ganar….”. Otra confesión que salió de su boca.

Al cabo de seis años en la LPGA y 152 torneos jugados, la golfista risaraldense subía al techo del éxito cuando menos se esperaba, pues venía de jugar un difícil año de 2004. Hasta entonces sólo había logrado aparecer en 8 ocasiones en el top-10 y sus mejores figuraciones se remontaban a un segundo lugar en el Jaime Farr Classic 2003 y dos terceros en Harvey Pennick y en el Mizuno Classic, en el 2001.

Enseñada como estaba a ganar, con múltiples títulos nacionales (7) y suramericanos (7) en prejuvenil, juvenil y mayores, además de coronarse dos veces campeona mundial juvenil en San Diego (1991 y 1993) y de erigirse en la mejor jugadora del circuito universitario de los Estados Unidos, Marisa no había podido corroborar en los campos profesionales su vertiginosa trayectoria aficionada.

Hasta que llegó el día - un 3 de julio del 2005- en que tantos años de dedicación y sacrificio tuvieron su recompensa: la gloria la acarició cómo sólo sabe hacerlo con quienes están destinados para ella y la imagen suya besando el trofeo le dio la vuelta al mundo.

(Adaptado del libro 40 Hitos del Deporte Risaraldense, Hugo Ocampo Villegas, 2007).

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